Conversación imaginaria entre dos hermanas, una enfermera y otra con piernas cansadas, para explicar un tema muy común. Es información general, no un diagnóstico.
Mariana: Oye, llego del trabajo con las piernas como de plomo. Se me hinchan los tobillos y ya me salió una venita azul que antes no estaba.
Carolina: Cuéntame más. ¿Todo el día de pie o sentada?
Mariana: De pie casi todo el turno. Y en la noche me dan calambres.

Carolina: Eso encaja con lo que se llama insuficiencia venosa crónica. Las venas de las piernas tienen válvulas que empujan la sangre hacia el corazón y evitan que regrese. Si se debilitan, la sangre se queda abajo, la vena se dilata y aparecen las várices.
Mariana: ¿Y por qué a mí?
Carolina: Los factores de riesgo más conocidos son la edad, ser mujer, los embarazos, el sobrepeso, pasar muchas horas de pie o sentada, y los antecedentes familiares. Mamá también las tiene, así que ahí hay herencia.
Mariana: ¿Duele o es solo estético?
Carolina: Depende. Muchas personas solo notan la parte visible, pero también pueden sentir pesadez, hinchazón al final del día, comezón, calambres nocturnos y ardor. Con el tiempo, la piel del tobillo puede oscurecerse o resecarse, y en casos avanzados aparecen úlceras. Por eso conviene no ignorarlas.
Mariana: ¿Y se arreglan con cremas?
Carolina: No. Los geles refrescantes pueden dar alivio momentáneo, pero ninguna crema cierra una vena dañada. Lo que sí tiene respaldo es esto:
- Moverte. Caminar activa la “bomba muscular” de la pantorrilla. Si trabajas de pie, haz puntas de pie, flexiones de tobillo y camina unos minutos cada hora. Si trabajas sentada, no cruces las piernas por tiempos largos.
- Elevar las piernas. Recostarte con las piernas por encima del nivel del corazón de 15 a 20 minutos reduce la hinchazón.
- Medias de compresión. Se indican según el grado de compresión y la causa; es mejor que un médico las recete. Se colocan por la mañana, antes de que las piernas se hinchen.
- Peso saludable. Cada kilo menos baja la presión sobre las venas.
- Calzado cómodo. Los tacones muy altos y las botas ajustadas reducen el trabajo de la pantorrilla.
- Evitar el calor excesivo. Baños muy calientes y la exposición prolongada al sol dilatan las venas.
Mariana: ¿Y cuándo sí debería ir al médico?
Carolina: Si te molestan de forma persistente, si notas cambios en la piel, si hay sangrado por una várice, o si quieres una evaluación para saber qué opciones tienes. Normalmente te hacen una exploración y, para ver cómo está el flujo de sangre en las venas, te piden un ultrasonido Doppler, que permite ver las válvulas, medir si la sangre regresa y descartar coágulos. No duele, se hace con gel y un transductor, y no usa radiación.
Mariana: ¿Hay tratamientos aparte de las medias?
Carolina: Sí. Dependiendo del caso existen la escleroterapia, que consiste en inyectar una sustancia para cerrar venas pequeñas, la ablación con láser o radiofrecuencia para venas más grandes, y la cirugía en situaciones específicas. Lo que se elige depende de lo que muestre el estudio y de tus síntomas. Los procedimientos actuales suelen ser ambulatorios.

Mariana: Vale. Pero ahora cuéntame lo importante: ¿cuándo es una urgencia?
Carolina: Buena pregunta, porque aquí hay una confusión peligrosa. Una pierna hinchada puede ser por várices, pero también por una trombosis venosa profunda, es decir, un coágulo en una vena profunda. Sospecha trombosis si:
- La hinchazón aparece en una sola pierna, de forma rápida.
- Hay dolor, calor o enrojecimiento en la pantorrilla o el muslo.
- Ocurre después de una cirugía, de una inmovilización prolongada, de un viaje largo, durante el embarazo o con tratamientos hormonales.
- Hay antecedentes personales o familiares de coágulos.
Mariana: ¿Y por qué es tan peligroso?
Carolina: Porque el coágulo puede desprenderse y viajar a los pulmones, lo que se conoce como embolia pulmonar. Si hay falta de aire repentina, dolor de pecho que empeora al respirar, tos con sangre, palpitaciones o desmayo, hay que ir de inmediato a urgencias. En esos casos, un ultrasonido Doppler suele ser de los primeros estudios que ayudan a confirmar o descartar la trombosis.
Mariana: Me quedé pensando en mi trabajo. ¿Qué me recomiendas?
Carolina: Mira, te dejo una rutina de cinco minutos para hacer en el turno:
- Diez flexiones de tobillo con cada pie.
- Quince elevaciones de talones, apoyada en una pared.
- Un paseo corto cada hora, aunque sea hasta el pasillo.
- Sentarte unos minutos con los pies elevados en tus descansos.
- Tomar suficiente agua; la deshidratación espesa la sangre.
Mariana: ¿Y si viajo?
Carolina: En vuelos o trayectos largos: levántate cada una o dos horas, camina por el pasillo, mueve los tobillos desde el asiento, evita ropa muy ajustada en la cintura y piernas, e hidrátate. Si tienes riesgo alto de trombosis, tu médico puede indicar medias de compresión específicas o medidas adicionales.
Mariana: Ok, pido cita. Gracias, doctora de mi vida.
Carolina: Con gusto. Y recuerda que una vena visible no siempre es enfermedad, pero unas piernas que te molestan siempre merecen que alguien las revise.
Fin del chat. Información general sin carácter de diagnóstico; ante dolor, hinchazón repentina o falta de aire, busca atención médica.

