Te torciste el tobillo bajando una banqueta, o caíste de la bici, o te pegaste con el poste de una portería. La hinchazón sube y la duda aparece: ¿es un esguince o algo roto? En urgencias, el médico seguirá una serie de preguntas que sirven para decidir si hace falta un estudio de imagen. Conocerlas te ayuda a llegar mejor preparado y a entender por qué no siempre se pide una placa.
1. ¿Cómo se produjo la lesión?
El mecanismo cuenta mucho. Una torcedura de tobillo hacia adentro suele producir un esguince; una caída desde altura o un golpe directo hacen más probable una fractura. También importa si escuchaste un chasquido, si sentiste que algo “se salió” o si la articulación se movió de forma extraña.
2. ¿Puedes apoyar el pie o usar la mano?
Esta es quizá la pregunta más útil. Para el tobillo, existen las reglas de Ottawa, ampliamente validadas, que ayudan a decidir si es necesaria una radiografía: se solicita cuando hay dolor en la zona de los tobillos y, además, sensibilidad ósea en el borde posterior o la punta del hueso del tobillo (maléolo), o cuando la persona es incapaz de dar cuatro pasos seguidos, tanto inmediatamente tras la lesión como en la valoración médica. Si ninguno de esos criterios está presente, la probabilidad de una fractura es muy baja y muchas veces se evita el estudio.
Existen reglas similares para la rodilla. Entre sus criterios destacan tener 55 años o más, dolor aislado en la rótula, dolor en la cabeza del peroné, imposibilidad de flexionar la rodilla a 90 grados o de caminar cuatro pasos.
3. ¿Dónde duele exactamente?
El médico presionará suavemente sobre los huesos y los ligamentos. Es normal que duela. Un punto doloroso sobre el hueso orienta a fractura; el dolor sobre un ligamento, a esguince. No te sorprendas si te piden mover los dedos o la articulación: están valorando función y estabilidad.
4. ¿Hay hormigueo, adormecimiento o cambio de color?
Estas señales indican que podría haber compromiso de nervios o circulación y son de atención urgente. Se revisan el pulso, la temperatura y el color de la piel de la extremidad.

5. ¿Es niño, adolescente o adulto mayor?
En los niños, los huesos tienen zonas de crecimiento (fisis) más débiles que los ligamentos, por lo que una lesión que parece esguince puede ser una fractura de la placa de crecimiento. En adultos mayores, la fragilidad ósea hace más probables las fracturas con golpes pequeños. En ambos casos el umbral para pedir estudios de imagen es menor.
6. ¿Hay heridas abiertas o deformidad?
Una herida sobre una fractura (fractura expuesta) o una deformidad evidente es una urgencia que requiere atención inmediata, inmovilización y no mover la zona.
7. ¿Qué tomaste o qué enfermedades tienes?
Anticoagulantes, osteoporosis, diabetes con neuropatía y otras condiciones modifican el riesgo. También importan las alergias y el esquema de vacunación contra el tétanos si hubo herida.
¿Qué pasa si te piden una imagen?
En la mayoría de las lesiones óseas el primer estudio es la placa convencional. Es rápida, accesible y muestra bien los huesos. Si a pesar de una placa normal el dolor persiste, el médico puede pedir otros estudios, como resonancia magnética para ligamentos y cartílago, o un estudio de tomografía en fracturas complejas. Algunas fracturas pequeñas, como las del escafoides en la muñeca, pueden no verse al inicio, y por eso se inmoviliza y se repite el estudio días después.
Primeros auxilios: lo que sí ayuda
Durante años se recomendó la regla RICE (reposo, hielo, compresión, elevación). Hoy muchos especialistas usan el esquema PEACE & LOVE, que distingue entre el cuidado inmediato y la recuperación:
Primeros días (PEACE)
- Proteger: limitar el movimiento durante uno a tres días.
- Elevar la extremidad por encima del corazón.
- Avitar antiinflamatorios en los primeros días, según algunos expertos, porque podrían interferir con la reparación de tejidos; consulta a tu médico antes de elegir analgésico.
- Compresión con una venda elástica, sin apretar tanto que duela o adormezca.
- Educar: evitar tratamientos pasivos innecesarios y entender que la mayoría mejora con movimiento progresivo.
Después (LOVE)
- Load (carga): volver a apoyar y moverte según tolere el dolor.
- Optimismo: la actitud positiva se asocia a mejor recuperación.
- Vascularización: ejercicio aeróbico suave para mejorar el flujo de sangre.
- Ejercicio: movilidad, fuerza y equilibrio para evitar recaídas.
El hielo alivia el dolor en las primeras horas, pero su efecto sobre la recuperación a largo plazo es discutido; úsalo envuelto en un paño, 15 a 20 minutos, sin aplicarlo directo sobre la piel.
Señales para ir a urgencias de inmediato
- Deformidad evidente o hueso visible.
- Imposibilidad total de mover o apoyar la extremidad.
- Adormecimiento, pie o mano fríos o pálidos.
- Dolor intenso e incontrolable.
- Hinchazón extrema o tensa en poco tiempo.
- Lesión en un niño pequeño que no quiere usar el brazo o la pierna.
Prevenir la próxima
Calentar antes de entrenar, fortalecer los músculos estabilizadores, usar calzado adecuado y retomar con cuidado el deporte después de una lesión disminuyen el riesgo de recaídas. Si tuviste un esguince, los ejercicios de equilibrio, como pararte en un pie con los ojos abiertos y luego cerrados, son una de las medidas mejor respaldadas para evitar otro.

