5 signos de un desequilibrio hormonal

chica triste en la cama

Las hormonas son producidas por el sistema endocrino y sirven como mensajeros químicos a diferentes órganos y sistemas en todo el cuerpo, algunas veces se puede tener un desequilibrio hormonal. Idealmente, tu cuerpo produce las cantidades perfectas de cada hormona -como estrógeno, testosterona, cortisol, oxitocina, serotonina y dopamina- para asegurar que cada sistema funcione correctamente. Pero factores como la edad, el estrés, los medicamentos y las enfermedades pueden afectar al sistema endocrino, causando algún desequilibrio hormonal.

Síntomas comunes de un desequilibrio hormonal

Debido a que las hormonas están asociadas con todos los sistemas principales del cuerpo, un desequilibrio puede contribuir a una amplia gama de síntomas, desde aquellos que son ligeramente inconvenientes hasta aquellos que pueden ser disruptivos para la vida.

Cambios en el metabolismo

Las hormonas ayudan a convertir los alimentos que comes en energía. Un desequilibrio interrumpe este proceso, lo que puede conducir a un aumento o pérdida de peso inexplicable, trastornos digestivos, sed extrema y niveles de colesterol más altos de lo normal. Muchas mujeres encuentran que comienzan a ganar peso alrededor del abdomen durante la menopausia, lo cual puede atribuirse al menos parcialmente a los cambios hormonales.

mujer con cinta métrica en la cintura

Cambios de humor

Las fluctuaciones en las hormonas sexuales femeninas estrógeno y progesterona durante la menopausia interrumpen la producción de serotonina, la hormona que regula el estado de ánimo. Esto puede contribuir a cambios de humor, irritabilidad, ansiedad y depresión. La investigación muestra que hay un mayor riesgo de nueva depresión, o una recaída de depresión controlada, durante esta transición.

Los cambios de humor a menudo se ven agravados por trastornos del sueño, otro síntoma común de un desequilibrio hormonal. Los cambios en los niveles hormonales pueden contribuir a los bochornos que interrumpen el sueño, así como al insomnio y los trastornos del sueño, como el síndrome de piernas inquietas y la apnea obstructiva del sueño.

Ondas de calor

Los bochornos son uno de los síntomas más comunes de los cambios hormonales, afectando a alrededor del 75% de las mujeres cuando alcanzan la perimenopausia. Aunque por lo general solo duran unos minutos, los bochornos pueden causar incomodidad extrema y sudoración. Generalmente comienzan en la cara y se extienden al resto del cuerpo, creando la sensación de calor extremo.

Cuando los calores ocurren por la noche, se conocen como sudores nocturnos. Estos acontecimientos pueden ser tan incomodos que algunas mujeres necesitan levantarse de la cama y cambiarse el pijama o cambiar la ropa de cama.

Fatiga extrema

Los desequilibrios hormonales pueden contribuir a la fatiga. Más que simplemente estar somnoliento o cansado, la fatiga es una sensación de agotamiento abrumador. Puede evitar que realices tareas cotidianas simples y evitar el sueño. La falta de energía puede afectar la motivación, así como el estado de ánimo. A menudo se asocia con ansiedad y depresión, irritabilidad, debilidad muscular y dolor.

Cambios en la piel y el cabello

El desequilibrio hormonal a menudo se asocia con cambios en la piel y el cabello. No es raro que las mujeres experimenten brotes de acné causados por fluctuaciones hormonales. Al mismo tiempo, la piel seca también es una queja común. La piel naturalmente tiende a secarse y picar más con la edad, ya que la producción de aceite y colágeno se ralentiza y hace que la piel se vuelva más delgada.

Muchas mujeres también notan que su cabello se vuelve más seco y grueso e incluso comienza a adelgazar debido a las fluctuaciones hormonales. Al mismo tiempo, un aumento en las hormonas masculinas llamadas andrógenos puede contribuir al hirsutismo o exceso de vello corporal. Un desequilibrio puede contribuir al vello en la cara, la barbilla y el pecho, afectando la confianza en uno mismo.

Los desequilibrios hormonales son comunes y normales para las mujeres a medida que alcanzan la mediana edad, pero no tienen por qué ser debilitantes. Habla con tu médico acerca de sus síntomas para identificar un tratamiento eficaz para que estes saludable.